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V CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL P. DIEGO LAÍNEZ SJ (1512 – 1565) PDF Imprimir E-mail

Almazán (Soria), donde nació este jesuita, acogerá el próximo 21 de abril el acto de apertura del V Centenario del nacimiento del que fuera el segundo General de la Compañía de Jesús. Ciclos de conferencias, una exposición, una mesa redonda y eucaristías conmemorativas se sucederán en Almazán, Soria y Madrid.
Laínez fue uno de los grandes jesuitas de la primera generación pero su figura ha quedado un poco ensombrecida entre las de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, primer y tercer General, respectivamente, de la Compañía de Jesús.

¿Quién fue el P. Diego Laínez?
El mayor de los siete hijos de Juan Laínez e Isabel Gómez de León, nació en Almazán (Soria) en 1512 (se desconoce la fecha exacta). Descendía (probablemente en cuarta generación) de un judío converso. Muy poco sabemos de sus primeros años. Estudió letras en Sigüenza (1528) y filosofía en Alcalá de Henares (1528-1532), donde oyó hablar de Íñigo de Loyola. Viajó a París para estudiar Teología (1532-1536) y, hechos los Ejercicios Espirituales, se adhirió al proyecto religioso de Íñigo de Loyola. El 15 agosto de 1534, con un pequeño grupo de compañeros que compartían el mismo ideal, Laínez hizo voto de ir a Tierra Santa para predicar allí el evangelio en completa pobreza. El 15 de noviembre de 1536, acabados sus estudios, los nueve compañeros y primeros jesuitas salían de París, rumbo a Venecia, donde los esperaba Ignacio. En Roma recibieron el permiso de Paulo III para dirigirse a Tierra Santa y de nuevo en Venecia, todos los compañeros, excepto Alfonso Salmerón (aún muy joven), fueron ordenados sacerdotes.
Por causa de la guerra con los turcos, Laínez y sus compañeros tuvieron que renunciar a la peregrinación a Tierra Santa y regresaron a Roma.
Una de las grandes misiones de Laínez tuvo lugar en el concilio de Trento, a donde llegó en mayo de 1546, junto a su compañero y gran amigo Alfonso Salmerón. Desde junio de 1547, Laínez predicó de nuevo en Florencia, Perusa, Siena, Venecia y Padua. En Nápoles hizo las diligencias para la erección de un colegio (1551) y fue capellán de las tropas del virrey Juan de Vega, en la expedición de 1550 contra los berberiscos. El 11 de junio de 1552, Ignacio le nombraba provincial de Italia.
Al fallecer Ignacio de Loyola (31 julio de 1556), Laínez era el candidato obvio para sucederle al frente de la Compañía. Con Laínez la Compañía dio un impulso enorme a los centros educativos. Las peticiones de colegios durante su generalato se acerca al centenar, pero de éstas, Laínez aceptó sólo diez, optando claramente por la calidad frente a la cantidad.
Las misiones ocuparon un lugar principal en el interés de Laínez, quien dirigiéndose a sus hermanos lejanos, les comunicaba que había mandado hacer especiales oraciones por ellos a las casas de Roma y Europa.
Mientras tanto el concilio de Trento había vuelto a ser convocado por Pío IV. El 8 de junio de 1562, Laínez que se encontraba con su secretario Polanco en Poissy (París) en un coloquio con los calvinistas, sale hacia Trento. Antes visita Cambrai, Tournai, Bruselas, Amberes y otras ciudades, donde había colegios jesuitas, para llegar el 13 agosto, y alojarse en una casa donde los jesuitas tenían una pequeña comunidad.
Pero el Concilio supuso una dura prueba para su salud física y psíquica. El 10 diciembre, en compañía de Salmerón, Polanco y Nadal, se puso de nuevo en camino para Roma. Pasaron por Padua y Venecia, Ferrara y Bolonia. Siguió a Imola, Forlí y Ancona, para llegar a Loreto; de ahí a Roma. El viaje había durado dos meses y dos días; Laínez se encontraba exhausto por las fatigas del camino y los rigores del invierno.
Su mal estado de salud le obligó a una inactividad casi total en sus primeros meses de vuelta a Roma. Expiró el 19 enero de 1565.
A él se debe la institución de seis nuevas provincias en la Compañía de Jesús: Nápoles, Aquitania, Toledo, Lombardía, Rin y Austria. Bajo su generalato se alcanzó la cifra de tres mil jesuitas esparcidos por el mundo, fueron erigidos muchos colegios y otros consolidados en sus finanzas y dotados de cursos académicos. Por su influencia, la Compañía fue readmitida en Francia y se abrieron las puertas de Polonia.